viernes, 30 de abril de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Retazos

La madeja se crea en un hilo continuo e infinito que se deja arrastrar por los resquicios,
por la falta de preñez de las malabaristas inquietas que apenas dan torpes pasos en su cajita de nácar.
Nadie se atreverá a contradecir que el firmamento no se ha llenado de puntitos de luz difusos por las gotas de lluvia.
Solo los que posean la paz de aquellos a los que se las arrebataron, podrán manejar sus dedos sin el miedo a trepanar los corazones de los otros, sus pupilas grises y huecas, dejando tan solo sus cuencas y su pecho dormido.
No. No es todo esto lo que dicen mis palabras y mi fe.

Es solo que no puedo dejar de contradecirme, que no puedo dejar a un lado mi memoria.

martes, 27 de abril de 2010

Rumores de vitalidad

Risas imberbes, ingenuas, trepan por un castillo de cartón acaso buscando dragones o libélulas de plástico. Un par de hombres, de apariencia grasosa, hablan sin que sepan muy bien qué contarse, quizás por no acercarse demasiado. Un patín. Ruido de metal. Risa angosta. A lo lejos comienzan a chillar los gorriones. Lejos. Demasiado lejos. Y una voz aflautada pregunta sonriente. El cielo limpio. Vida hirviente. Rumores huecos que atraviesan la ciudad.



Imagen: Niños jugando a las bolas; Antonio López Torres: http://www.juanval.net/lopeztorres/obra.htm

domingo, 25 de abril de 2010

Sábanas

El hombre turbio vio su sexo vacío. Notó la ansiedad de lo incomprensible, del cuerpo hueco que yacía bajo él y en el que se removían sombras escurridizas en busca de luz. En esos momentos comprendió que nunca podría estar con una mujer a la que no tenía nada que decir ni con la que soñaba por las noches. El hombre turbio dejó así de hacer caso a mujeres que solo eran piel y huesos y siguió caminando.

miércoles, 21 de abril de 2010

Vacío

Era Miércoles. Lucía se apoyaba sobre la marquesina del autobús dormida y cabizbaja. En sus oídos sonaba una suave melodía de la última cantante de jazz. Hacía frío. Demasiado. Eran las siete y veinticinco de la mañana y no deseaba por nada del mundo ir a trabajar. Apagó el reproductor, miró al frente y gritó hasta quedarse sin aliento.




Imagen: "Grito" by Fabiola Fernandes

lunes, 19 de abril de 2010

Asfalto

Las nubes se arrastran por las entrañas
de la ciudad más triste del mundo.
Las hienas salen a cazar vampiros
en las habitaciones de los casados.
La luna es negra y caliente.
Sobre el asfalto cae una lluvia nostálgica
que lleva a los desheredados a conocer su destino.
Las calles se estrechan y las almas ausentes
se ocultan en los bares en busca de susurros
que aten su vida a un símbolo.
El diablo corre tras los pasajeros del tren de las doce
para atraparlos en su jaula de silicio.

Amanece de nuevo en la ciudad sin nombre.
La luz ,remota y sucia, resbala por los mínimos recovecos
del cansado rostro de una mujer.
Camina sola y perdida.
La noche dejó sus huesos maltrechos y gastados.
Lleva más de seis medianoches sin cuerpo
y un tercio de vida sin asfalto.
El peso de las sombras hundió los hombros del poeta
borrando el sentido de su inmortalidad.
No tuvo más remedio que escapar de la vida
y adentrarse en las lindes de la locura
para encontrar la memoria de este poema.



jueves, 15 de abril de 2010

Distancia

¿Recuerdas el verso que desangré bajo esa noche de niebla?

Era tuyo
Solo tuyo

Y tú no supiste apreciarlo...


miércoles, 14 de abril de 2010

Familia

El hombre boqueó ante el espejo. Se ahogó antes de dar el tercer estertor.

Su familia le vio tirado sobre las baldosas justo después de su programa de televisión. (Aún se le movía la extremidad izquierda...)

Enterraron su cuerpo en un caluroso día de agosto. "Apesta", dijo el hijo menor. "Se hace tarde. Hay que hacer la compra para al sábado. Despedíos.", maulló su mujer.

Y todo concluyó con un sonoro portazo.

lunes, 12 de abril de 2010

Pequeñas cosas

Todos los fines de semana, a las seis y cuarto de la mañana, suena su despertador... Pero no porque se tenga que levantar precisamente a esas tempranas horas, sino simplemente para despertarse, mirar el reloj y murmurar: "si hoy no me levanto más pronto que las diez...", mientras se revuelve sobre sí mismo entre las mantas y vuelve al placentero sueño.

viernes, 9 de abril de 2010

María y yo


" María tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del hhumor especial y tiene autismo". Así comienza "María y yo", una brillante y sencilla historia sobre María y su padre, Miguel Gallardo, autor del libro, en sus vacaciones.
Gallardo, autor de reconocido prestigio con ya dos Premios del Salón de Cómic de Barcelona, nos acerca al sorprendente y fascinante mundo de María. Y lo hace casi con los mismos dibujos de contornos básicos en inequívocos que dibuja para María desde que era pequeña. Porque a María le gusta que su padre le dibuje a la gente que conoce. Y señalar su nombre. Y por ello, "(...) en medio de la alfombra de su habitación, dominándolo todo, tiene un montón ingente de fotos mezcladas con dibujos de su gente que le he ido haciendo durante años. Son las imágenes que mira una y otra vez, clasifica y ordena, separa y elige... Ahí la gente no se mueve, no desaparecen, no van a ninguna parte, no cambian y hacen del mundo un sitio más seguro (...)"
Porque, como dice la impresión de una cantosa camiseta roja suya: "María es única, como todos los demás"

Para quienes trabajamos y disfrutamos con chicos y chicas como María (aunque sean bastante más especiales...), identificaremos algunas de sus pequeñas "manías" y para quien no conoce este mundo comprobará que ellos no son alienígenas, que ni siquiera muerden o asustan (a pesar de que vez en cuando te lleves algún "pellizco"...) y que si se para a intentar entender, descubrirá que todos, en el fondo, somos únicos, como todos los demás.

María y yo
Autor: Miguel Gallardo
Editorial: Astiberri

Nota: Acabo de descubrir que van a hacer una peli del libro!:


jueves, 8 de abril de 2010

¿Qué es la poesía?

Habitaciones vacías, sueños olvidados, canciones ocultas, lágrimas rebeldes... Cada una de esas ideas puede ser poesía o absolutamente nada a un tiempo. No se puede definir poesía como algo real y tangible, algo definitorio. Cada persona tiene su idea de poesía y todas y cada una de ellas tienen razón. Una estrella olvidada en el oscuro cajón de un rudo marinero tiene la misma capacidad poética que la sonrisa de tu hijo. Cada vez que alguien aparta su mirada de la realidad se acerca a la poesía, ya sea para leer un poema o contemplar el amanecer. Todo puede ser poético y real a la vez, solo hay que encontrar el ángulo y la sensibilidad adecuada.
Como en este magnífico ejemplo de Carlos Barral, con una poema sobre la ducha que se dá cada mañana.

RITUAL DE LA DUCHA

Comenzando en cuclillas, con la mano
tendida al chorro pálido del grifo,
mezclando los dos climas; con la historia
estrictamente personal dormida.

Luego erguido, con sombras interiores,
insistir con la lluvia sobre el hueso
conculcador del ámbito insurgente.
A favor de corriente,
desperezar el leño de los miembros lejanos,
cortar el miedo genital y el sueño
crepuscular del corazón vacío
y el peso de la noche de sí mismo.
Y al cabo, de más alto, una cabeza.
Un golpe dolorido,
por fin sobre la máscara, el fluyente
autorretrato de cristal con nombres.

Ya somos por fin alguien, somos agua.
Su memoria magnífica, ondulada,
recorre el espinazo y, a la contra,
remonta la paciencia, sube el tibio
deseo de seguir en esta espera.

Carlos Barral

miércoles, 7 de abril de 2010

Ausencia

Mi vista se detiene en encinas dispersas y achaparradas a través del desgastado cristal del ferrocarril, cadenciosa y ausente, como queriéndose evadir del mundo real y crear uno ficticio y más, a su manera, real y cercano.
Escucho una cadenciosa canción, en inglés, que hace que vea mi alrededor como un estado líquido. Mi presencia sumergida en él como un extraño océano de aire en el que flotaran miradas cansadas y conversaciones intracesdentes.

La luz es ahora suave y comienza a tornarse rojiza: el Sol cae.
Pronto oscurecerá.

lunes, 5 de abril de 2010

Labios

"Al pintarse los labios con la barra de carmín parecía encerrar entre paréntesis un beso posible"


Ramón Gómez de la Serna, Greguerías

domingo, 4 de abril de 2010

Receta

Humanos Varones en Edad Adulta (para 6 comensales)

- Una tacita de ignorancia
- Cobardía fileteada en dados diminutos
- 300 g de Inmadurez
- 1/2 Kg de Soledad
- 1 pizca de Arrogancia
- Sal
- Nuez moscada
- 1 Infancia Dificil (sirva para dar el gusto agrio.De querer un sabor más dulce cambiese por una infancia acorde al gusto del consumidor.)

sábado, 3 de abril de 2010

Bennedetti

"No solo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.
Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así, vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.
En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentando fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso.
Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia. En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.
Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba, de mi marca siniestra.
Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble."

La noche de los feos, Mario Bennedetti; La muerte y otras sorpresas

A todos aquellos que se sienten feos, inútiles, rechazados, invisibles,... Y a los que se llaman "normales", que no hay nada más triste que creerse únicos siendo igual que la mayoría de la gente.

viernes, 2 de abril de 2010

Y si...?

...todos los cuentos del mundo nos fueran arrebatados de golpe? Así. Sin más.
Depertar por la mañana. Desayunar. Desperezarse. Meterte en tu coche. O en el autobús. O en el metro. Y comenzar a escuchar historias aburridas. En la radio. O en los labios de un desconocido. "Mañana lloverá" "Tal Fulano será el nuevo ministro de quemásdá ministerio" "He de ir al super hoy. Me faltan patatas".
Y así una tras otra. Todas verosímiles y pesadas.
Llegarías al trabajo. O a la Universidad. O al Instituto. Y volverías a escuchar historias sobre ellos mismos. O sobre sus parejas o amantes. O sobre sus amigos, hijos, mascotas... "Pero, no habreis visto...?" Y os callais. Porque no han visto qué. ¿El telediario de anoche? ¿La tertulia sobre economía? ¿Aquel concurso sobre matemáticas? "No. No era eso. Era... Era algo sobre algo. ¡Pero no recuerdo qué!" Y vuelves a casa. Cansado. Cansada. Aún dando vueltas a ese extraño día. Y te fijas en la estantería del salón. O de la habitación. O del comedor. Y observas los libros con curiosidad. Diccionarios. Atlas. Estudios sobre Física aplicada. Ensayos acerca de la arbitrariedad del trazado urbano de Madrid. O de Guadalajara. O de Huelva. O de vaya usted a saber de qué ciudad. Y te quedas con la mente en suspenso, durante un instante... Pero nada.
No hay nada más aparte de la rutina. Del descanso. Del goce carnal ocasional o frecuente según varíe la fortuna. De nada más.

No hay ventanas a las que asomarnos.
No hay ningún reino "Fantasía" donde guarecernos.
Un Peter Pan que nos recuerde quienes fuimos alguna vez.
Un Jim Hawkins que nos haga aventurarnos más allá de lo que imaginamos.
Un pequeño Nicolás que nos haga reír.
Ni tan siquiera un Carpanta que no nos haga olvidar el hambre.

Nada...

Pero, por fortuna, aún no nos lo han arrebatado.

Corre. Por si acaso sucede...




Hoy, 2 de Abril se celebra el 205 Aniversario del nacimiento de Hans Cristian Andersen