martes, 21 de junio de 2011

Volver

Hace casi dos meses que escribí el último post. No he dejado de escribir por nada especialmente importante, al igual que no comienzo de nuevo por algo más allá de lo cotidiano.
Aunque, la verdad, solo me leen viajeros tecnológico que se tropiezan de improviso con mi página buscando una foto o cualquier reseña algún libro o autor para algún trabajo. Pero no me importa.
Quizás alguno de esos viajeros accidentales casualmente se dé de bruces con algo que le emocione, así, de casualidad.
Así, que seguiré aquí. Para los despistados y los errabundos.


Imagen: http://elrincondefali.blogspot.com/2009_04_14_archive.html

viernes, 22 de abril de 2011

Anécdotas

Una vez, en una cena entre amigos, alguien contó que aquella misma mañana habían enterrado a una vieja amiga de su padre. Su padre trabajaba en sus ratos libres como payaso y su amiga era una de las más antiguas y respetadas payasas en la profesión. Al entierro acudieron todos ataviados con el traje multicolor y zapatones. Pero sus narices, a modo de duelo, se mostraban desnudas y sin maquillaje.
Cuando terminó de contarlo, solo yo me quedé en silencio...

martes, 19 de abril de 2011

Vértigos

Alguien dijo alguna vez que la vida es inestable, imprevista e impredecible. Será por eso que siempre ando entre cuerdas de funambulista tratando de pasar al otro lado. Atento al paso en falso, a la correcta posición de mis pies. Pero si me olvido de la cuerda, de los pies, del vértigo a la caída y levanto la mirada dirgiéndola al horizonte limpio y claro, la inestabilidad desaparece y camino firme hacia mi destino... hasta que todo se vuelve a convertir en vértigo. 


Imagen: http://kikorodriguezpintor.blogspot.com/

viernes, 1 de abril de 2011

Lectura de amor

Se sentó junto a ella al quedar el asiento libre. Bajó a sus pies la cartera y sacó el libro que en ese momento estaba leyendo. Cuando se acomodó y entreabrió las páginas, se dio cuenta de que su compañera también sacaba en ese momento su libro. No pudo evitar mirar de reojo las páginas de ella. Pronto notó como ella hacía lo mismo con sus páginas. Él abrió un poco más libro y lo giró levemente hacia ella. Ella, a su vez, hizo lo mismo con el suyo.
De esta forma, leían lo del otro hasta el final de su trayecto. En los días siguientes se buscaban entre los pasajeros, trataban de averiguar la estación del otro y en qué vagón se subía. Al cuarto día fue cuando consiguieron sincronizarse. Nada más verse procuraban situarse uno al lado del otro y, sacando sus respectivos libros, comenzaban a leerse el uno al otro. Pero la lectura recíproca es lenta y, además, el trayecto no duraba más allá de veinte minutos, por tanto terminar un libro les podía llevar varios meses, sino años. Por eso, un día él puso un "pos-it" en una de las páginas con una hora y un lugar para verse y seguir así la lectura.
Ella llegó diez minutos tarde y se sentó junto al banco donde él le había indicado.
Y siguieron leyéndose. En sus páginas. En sus manos. En sus ojos. En su piel...




miércoles, 23 de marzo de 2011

Escrito en el espejo

Escribo este post desde una agotada cafetería. Las gotas de lluvia golpean furiosamente contra la esfera de un reloj sin agujas... mientras sorbo el último resto de mi café. En la radio se escapan algunos versos de Sabina entre la habitual indiferencia de los hombres sin voz.
Parece que el día se empeñe en hacerme creer que los colores no existen, lo que haría confirmar el hecho de que aquel día todos tuviéramos los ojos oscuros. Pero nada podría impedir que acabara este pequeño habitante de mi memoria para ofrecérselo al huidizo lector que se esconde del otro lado del espejo.

Imagen: http://inmaplastica.wordpress.com/2011/02/22/como-empezar-el-proyecto/

domingo, 13 de marzo de 2011

Letanía

Sobre mi rumbo una cadencia de voces infantiles
en la voz que araña desde la inocencia
zapatos de charol cubiertos de sangre
sobre la sangre una herida indefinible
que se agrieta cada vez más honda
en la herida unos labios que se aparecen en la memoria
en la memoria un pez
sobre el pez la nostalgia
y sobre la nostalgia un mundo.

Trato de abandonarlo...
pero mi rumbo me persigue
las voces se rebelan
la sangre se escurre entre los dedos de mis pies
en una herida que se hace interminable
y la memoria se hunde
y la nostalgia busca su miedo
y yo solo me sigo buscando.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Huida

Desaparecí una mañana de noviembre. Me dio por pensar en aquel colgante de coral rojo que nunca la podría regalar. Y así, como quien pierde una moneda o una mascota, me extravie en aquel jardín japonés.

Jamás escogí el camino adecuado.